México, Distrito Federal, miércoles 24 de agosto de 2011.
Hoy, en esta ciudad donde se respiran los aires de la libertad, la igualdad social y la equidad de género, ante este monumento erigido en memoria de quien logró darle fundamento y consolidar el carácter laico del Estado mexicano, celebramos el tercer aniversario de la sentencia emitida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en la que declara la absoluta constitucionalidad de las reformas legales que despenalizan la interrupción del embarazo hasta la doceava semana de gestación en el Distrito Federal.
Gracias a esta legislación y a la determinación consciente del máximo tribunal judicial del país, decenas de miles de mujeres, habitantes de esta ciudad, han ejercido en estos tres años una ciudadanía plena con todos sus derechos a salvo, y han decidido sobre sus cuerpos y maternidad en forma empoderada y saludable.
Las vidas de las mujeres están a salvo cuando el Estado sabe reconocer y cumplir los compromisos que ha asumido ante el mundo en materia de derechos humanos. Por eso hoy festejamos con renovada alegría que aquí, en el Distrito Federal, no son las contradicciones escondidas en las sotanas sino las razones de la ciencia y el derecho constitucional las que rigen la vida legislativa y ciudadana, que facilitan así la existencia de un marco legal que protege la salud y vidas de nosotras las mujeres.
También celebramos que este derecho pleno de las mujeres en la capital del país sea una valiosa oportunidad para las que pueden trasladarse desde otras regiones hasta acá para ejercer una ciudadanía libre, pues en más de una docena de estados rigen legislaciones de corte medieval, retrógradas y castigadoras de quienes se atreven a oponerse a los designios del pensamiento absolutista, proveniente de las más altas esferas clericales.
En esta celebración resulta oportuno y justo recordar que en el proceso que llevó hasta la aprobación de estas reformas legales y a la posterior sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, fue la participación de las organizaciones civiles, la ciudadanía en general y los propios medios de comunicación, los que en mayor medida promovieron y llevaron a cabo los análisis y debates que enriquecieron e impulsaron una mayor conciencia social acerca del marco de derecho, a nivel local, nacional e internacional, respecto a la interrupción del embarazo y la salud de las mujeres.
Justo es también mencionar que la existencia de un gobierno local progresista y una mayoría legislativa congruente con el pensamiento libertario que prevalece en el Distrito Federal, fueron elementos fundamentales que facilitaron el reconocimiento y el ejercicio de este derecho que hoy gozamos las mujeres de esta ciudad.
Todas las vidas que se han salvado en la capital del país durante estos tres años son motivo de alegría ahora, pues las mujeres tenemos opción para decidir de manera libre, consciente e informada sobre nuestros cuerpos, nuestra maternidad y nuestras vidas. Por eso, ahora más que nunca, valoramos la magia de la vida y le otorgamos un lugar de privilegio: porque una mujer que se ama a sí misma, cuida su salud y protege su existencia, está más capacitada para amar a sus descendientes y procurarles lo mejor para un crecimiento y desarrollo saludables.
Por las miles de mujeres que hoy pueden disfrutar de una vida más plena, por las miles de vidas salvadas, hoy compartimos nuestra alegría y deseamos que este derecho, reconocido por una gran cantidad de tratados internacionales asumidos por México, pueda ser ejercido en todo el país, para que todas las mexicanas tengamos los mismos derechos.
Nuestro país ha sido congruente al firmar una diversidad de tratados internacionales en materia de derechos de las mujeres y lo ha sabido hacer con inteligencia y sensibilidad. Por eso, el llamado Pacto de San José fue asumido por nuestro país sólo en aquellos puntos que no atentan contra los derechos de libre decisión de la maternidad y se ha reservado los que violan esos aspectos. Hoy, la derecha derrotada pretende apelar a esos puntos que México no firmó, como si los hubiera firmado, para hacer escándalo y barullo en un intento que de antemano se sabe perdido.
La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, de Beijing, y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, de Belém Do Pará, entre muchos otros compromisos internacionales firmados y asumidos por México en la materia, además de nuestra propia Carta Magna, enriquecida ahora por las reformas en derechos humanos aprobadas este año, respaldan el ejercicio pleno de este derecho de las capitalinas.
Hoy las mujeres del Distrito Federal compartimos nuestra alegría porque tenemos una legislación de avanzada que posibilita poner a salvo nuestra salud y nuestras vidas, en una sociedad más consciente, informada y abierta, que sabe reconocer los derechos ciudadanos plenos.
¡Vivan las mujeres! ¡Viva el DF!
Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México (ddeser)
www.ddeser.org